El mundial de fútbol esta llegando a su fin y sería bueno concluir qué tuvo de especial este campeonato. La verdad es que en términos futbolísticos nos podemos quedar con bien poco. El escaso futbol “bonito” y de buen toque ha sido derrotado por la táctica y la contundencia de algunos jugadores. Salvo excepciones como España, Chile y Argentina los equipos se preocuparon más por no perder que por aventurarse al arco rival. Sin importar nuestras preferencias futbolísticas, no hay duda de que los mejores fueron los 2 equipos finalistas: Holanda y España. Equipos con características muy distintas pero que tienen lo necesario para poder llegar a donde están: una buena columna vertebral, un goleador y una figura que deba “echarse” el equipo al hombro cuando sea necesario. Es así como el balón de oro posiblemente sea entregado a alguno de los cracks de estos equipos: Sneijder o Iniesta.
Si consideramos lo hecho por Chile, nos quedamos con que se ganaron los partidos que había que ganar y se perdieron los que eran mas probables perder. Lo negativo fue sin duda la falta de gol por parte de los delanteros y los errores infantiles en la parte defensiva que abrieron las derrotas ante España y Brasil. Lo positivo, por otro lado, fue la idea de una clara identidad de juego y el potencial futuro que puede tener esta selección dada la corta edad de la mayoría de los jugadores. Además esta la figura del “Loco” Bielsa, autor intelectual de muchos de los defectos y virtudes que presentó el equipo nacional. Lo positivo de Bielsa es la disciplina y la idea de que los partidos deben enfrentarse siempre pensando en atacar y ahogar a tu rival. Lo negativo por otro lado es la falta de un “plan B” cuando la situación lo amerite.Para finalizar cabe destacar que afortunadamente el fútbol no se trata de solo 22 jugadores detrás de una pelota. El fútbol también es emoción, llanto, árbitros chantas, faltar a clases o al trabajo, mujeres hermosas en las graderías, estelares estúpidos en los canales, excusas de la FIFA, negocios (por ejemplo TVN), gurús como Bonvallet, pelmazos como Solabarrieta, pulpos que vaticinan resultados, hinchas queriendo linchar a Dunga, hinchas que lo dejan todo quedando muchas veces endeudados por muchos años para poder acompañar a sus equipos y sentirse parte de algo importante, y por supuesto el legado, es decir, aquellos momentos inolvidables en los que todos recordaremos donde estábamos sentados en el momento en que los vimos.
Es por eso que nunca olvidaremos el gol con la mano de Maradona en México 86, el “pato Yáñez” en las eliminatorias para Italia 90, el doping positivo de Maradona el 94, el ataque de epilepsia de Ronaldo en Francia 98 antes de la final, el fracaso de Argentina en Corea-Japón 2002, el cabezazo que Zidane le dio a Materazzi en el 2006 y tampoco la mano del Uruguayo Luis Suárez en el último minuto de alargue de hace unos días atrás. Es por este legado que muchos amamos este juego y ya empezamos a ahorrar platita para acompañar a nuestra selección a Brasil el año 2014.

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